El desarrollo de un ecosistema de financiamiento más digital, interconectado y accesible viene avanzando en los mercados de la región. En un contexto donde el acceso al crédito sigue siendo una barrera para muchas empresas, la expansión de instrumentos como el factoring y el pagaré electrónico no solo amplía las alternativas disponibles, sino que también contribuye a mejorar la liquidez del sistema financiero y a dinamizar la actividad económica.
El Perú es un reflejo claro de esta tendencia. El mercado de facturas negociables ha mantenido un crecimiento continuo durante el último año, posicionándose como una alternativa eficiente de liquidez para la gestión del capital de trabajo. En 2025, el volumen negociado superó los US$14.000 millones (5,13% del PIB), con la participación de más de 30.000 proveedores. De ellos, más de 10.000 utilizaron este mecanismo por primera vez, lo que evidencia su expansión hacia nuevos actores y su creciente adopción.
Una dinámica similar se observa en Colombia, donde el avance del crédito digital viene marcando el ritmo de transformación. Durante 2025 se emitieron más de siete millones de pagarés electrónicos, un crecimiento de 43% frente al año anterior. Este instrumento se ha integrado en un 78% en los procesos de originación de crédito de entidades financieras, fintechs y empresas, reflejando una mayor estandarización y eficiencia en el financiamiento.
Chile, por su parte, muestra cómo la infraestructura tecnológica actúa como un habilitador de este proceso. El desarrollo de plataformas como Optimus permite integrar servicios de cumplimiento tributario, reportes regulatorios, aseguramiento de calidad y continuidad operativa, facilitando la escalabilidad y reduciendo los tiempos de implementación de nuevas soluciones financieras.
Desde nuam impulsamos activamente la transformación del sistema financiero hacia un modelo más inclusivo, donde el acceso a herramientas eficientes, que simplifican y escalan el financiamiento, permiten entregar oportunidades a miles de pequeñas y medianas empresas de la región. Así, se amplía su acceso a liquidez a través de mecanismos más ágiles, digitales y complementarios al crédito tradicional. De esta manera, avanzamos en la democratización del financiamiento, generando un impacto concreto para el desarrollo económico de nuestros mercados.